Recolocando un coral ha aparecido un nuevo inquilino imprevisto en escena.

Así que manos a la obra.
Gracias a las pinzas he podido capturar el ejemplar.
Una vez capturado, aunque se me ha pasado por la cabeza pasarlo vuelta y vuelta por la sartén, ha sido añadido al refugio en la sala de máquinas. En aquel hábitat controlado podrá vivir tranquilamente sin afectar para nada al acuario principal.


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